Autor: Dr. Jorge Campos

En un breve y a la vez profundo análisis de la cuestión, vemos que esta pandemia generó otra grieta social con acaloradas discusiones entre: los pro vacunas y los férreos anti vacunas.

Si bien los ciudadanos en general no tienen la obligación legal de vacunarse, el escenario cambia para los trabajadores en relación de dependencia, ya que la lectura armónica del marco normativo laboral la torna obligatoria.

Es así que en el terreno de las relaciones del trabajo, debe entenderse que: Es condición y deber de los/as trabajadores/as aplicarse las vacunas, para preservar la continuidad laboral y sus efectos”.

¿Cuál es el foco de análisis de la cuestión?

Dado que en las relaciones de dependencia laboral los derechos y deberes son recíprocos, lo que significa que uno da lugar a otro.

Tenemos que:

  • Es obligación del empleador dar trabajo y cumplir con el pago de la remuneración. 
  • Es obligación del trabajador/a, prestar sus servicios en debida forma.
  • Es obligación de ambas partes la prevención, tomar y respetar todas las medidas de higiene, medicina y seguridad a fin de evitar tanto accidentes como enfermedades.

A la vez recae en el empleador el velar que las medidas de protección y preservación de la salud alcance a todo el ámbito laboral.

Al tener presente que:

La legislación del trabajo destaca principios esenciales que deben regir las relaciones: buena fe, colaboración y el deber de seguridad preventivos, que impone a ambas partes la obligación de actuar como lo haría un buen trabajador y un buen empleador.

Entonces:

Dado que la organización del sistema provee de vacunas a nivel nacional tendiente a la tutela sanitaria de la población, procurando evitar contagios de los individuos y de los terceros del ámbito laboral, el resguardo de la salud psicofísica y de la calidad de vida pública, nos lleva a las siguientes,

Conclusiones: Si un trabajador intimado a vacunarse para reinsertarse en el trabajo se negara, perdería el derecho a percibir: salarios, vacaciones y hasta cabría considerar que su negativa configura un acto que torna imposible la continuidad de la relación que no generaría derecho al cobro de indemnizaciones.

Del mismo modo, si aún vacunado se negare a cumplir con su tarea, no debería percibir remuneración y en su caso, se podrá proceder al despido con justa causa por abandono de trabajo.

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